Celebración

Vigilia de la Virgen de Covadonga en Gijón 

 El pasado día 7 de septiembre, a las 19 horas, las Secciones de la Adoración Nocturna de Gijón, ANE y ANFE, celebraron la festividad de Ntra. Sra. de Covadonga, en el Centenario de su Coronación Canónica como Reina de Asturias, con una solemne Vigilia de oración en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús. La Vigilia comenzó con el rezo del Santo Rosario. A continuación, el Rector de la Basílica, D. Víctor Manuel Cedrón Castaño, quien presidió la Vigilia, dirigió la Novena a la Virgen en el noveno día y celebró la Santa Misa en acción de gracias por el cumplimiento de las intenciones de los participantes en la Novena y en la Vigilia para que la Virgen atienda y escuche nuestras peticiones.

En su homilía destacó dos momentos para la reflexión en la vida de María: La Anunciación y la Visita a su prima santa Isabel. Nuestras vidas están llevadas de la mano de Dios, compañero de camino, cuya providencia nos pide una respuesta: las necesidades de los demás; María no se queda en su casa, sino que acude a ayudar a su prima Isabel. Tenemos que recorrer nuestro camino al lado de Dios; no pidamos milagros, sino fuerza para recorrerlo, con la intercesión de María, al servicio de Dios y de su Iglesia.

Terminada la Vigilia, el Presidente de ANE, en nombre propio y en el de ANFE, agradeció la acogida, un año más, de D. Víctor, abriéndonos no solo las puertas de la Basílica, sino con los brazos abiertos y con el corazón, la presencia del Presidente Diocesano, D. Efrén Díaz Lastra, y la asistencia de adoradoras y adoradores y fieles devotos de la Santina.

D. Víctor animó a los adoradores y adoradoras a caminar juntos en la misma dirección. La Vigilia terminó con el canto del himno de Covadonga.

Un año más hemos podido celebrar con devoción y alegría la festividad de nuestra Madre y Patrona, la Virgen de Covadonga, y le pedimos su protección y ayuda en todas nuestras necesidades.

CONSEJO DE LA SECCIÓN DE GIJÓN Vigilia de la Virgen de Covadonga en Gijón


Crónica

101 Fiesta de Espigas en la Basílica de Covadonga

Con un cielo nublado, pero con una temperatura agradabilísima, se inició la procesión de Banderas, a las 8 y media de la tarde, desde la Casa de Ejercicios de Covadonga, donde se habían recepcionado, hasta la Basílica. Pudo ser lo corto del trayecto o la estrechez del mismo, debido a los coches aparcados, el caso es que la procesión la iniciaron una veintena de Banderas en fila junto con la de jóvenes de la sección de Oviedo que portaba Diego Cienfuegos de 15 años y los adoradores en grupo detrás, rezando el Santo Rosario.

Una vez en el templo, D. Efrén Díaz Lastra, Presidente Diocesano de Oviedo, tomó la palabra para agradecer las colaboraciones en la preparación de está Vigilia,y poner el trabajo realizado en las manos del Señor para que Él lo transforme en frutos de redención. Recordó la solemne Vigilia Nacional que se celebró en esta Basílica el 7 de septiembre de 1918, horas antes de la Coronación Canónica de la Virgen, de la que una Placa situada en la fachada de la Basílica es constante recordatorio. Finalizó dando la relación de las Secciones.

La misa fue presidida por el Abad de la Basílica, D. Adolfo Mariño Gutiérrez, y concelebrada por D. José Luis González Vázquez, Consiliario Diocesano de Oviedo y los Rvdos. D. José Juan Hernández Déniz, D. Adolfo Álvarez Sánchez y D. Miguel del Campo Sánchez. Inició su homilía el Abad al hilo de las palabras de D. Efrén sobre la Vigilia de 1918; “la Placa atestigua que estuvieron nuestros antepasados adoradores llenos de fervor, alabando a Dios y cantando a María”. Señaló que no es casualidad que celebremos estas vigilias en este santuario mariano, porque María fue el primer sagrario de la historia, así que esta noche es única para darle gracias. Ser adoradores en esta noche santa es ser agradecidos a nuestros predecesores, que hace cien años estuvieron aquí, lo que demuestra que ANE es, como lo es toda la Iglesia, una cadena. De ahí la necesidad de pedir a la Santina vocaciones de jóvenes, que recojan el testigo de adorar al Señor en espíritu y verdad.

Compartió su reflexión personal. La primera es que hemos de adorar al Señor y para ello tenemos que ser humildes, arrancar de nuestro corazón la soberbia y ser como María pequeños, para así ser grandes ante el Señor. Si no es así, por muchas horas que pasemos ante el Señor, seguiremos adorándonos y escuchándonos a nosotros mismos, el ego no será vencido por amor al Señor. La segunda es un amor profundo a la Iglesia, no a la que soñamos o queremos, sino a la real, la que tenemos, la santa y pecadora, la que se deja llevar por el soplo del Espíritu, a ésa pertenecemos. La que preside el sucesor de Pedro y los Obispos y de la que hemos de escuchar su voz, su magisterio, su enseñanza, aunque a veces no lo entendamos o incluso no nos motive. Tenemos el ejemplo de María, que fue fiel a la Iglesia, estuvo en Pentecostés y con los primeros cristianos en oración; seamos como ella, fieles a la Madre Iglesia en todo y por encima de todo. Por último, recalcó que la asignatura pendiente de casi todos es vivir la caridad, que pasa por personas concretas de la propia ANE, de nuestras parroquias, diócesis, instituciones, pues, donde hay amor y caridad ahí está Dios.

Finalizada la Liturgia Eucarística se hizo la Exposición del Santísimo, se leyó la Oración de Presentación de Adoradores, a la que siguió el Oficio de Lecturas. Todo ello realizado con empaque, parsimonia y buena dicción. Participaron, Dña. Susana Fernández Guisasola, Presidenta Nacional de ANFE, y la Diocesana, Dña. Mª José Artime; los expresidentes diocesanos, D. José Manuel García Mendez y D. Ramón Sánchez Ambás. Después de los quince minutos de oración privada, se procedió a la procesión con el Santísimo bajo palio, acompañados por la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Cautivo de Oviedo, dirigida por D. José Manuel Miranda Alonso, hasta la gruta de la Santina desde donde se impartió la Bendición y se hizo la reserva.

CARLOS MENDUIÑA FERNÁNDEZ

Presidente Emérito del Consejo Nacional