Rafael

“Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Más el que persevere hasta el fin, este será salvo” (Mateo 24,11-13).

En estas frases el Señor nos define lo que es la santidad. La santidad es sencillamente salvarse. La salvación es el fin por el que Dios se reencarnó en hombre. Dios quiere que nos salvemos. La salvación es posible en todo tiempo y en todo lugar.

Rafael entendió perfectamente el mensaje del Señor y emprendió su camino para conseguir el objetivo. Lo hizo con una fe formada en la pretensión de acercamiento a Dios. Rafael se acercó al Señor, sabiendo que tenía el amparo y la fortaleza que imprime la devoción a la Santísima Virgen. La santidad para Rafael fue algo natural, sencillamente hacer lo que debía, colocar al Señor en el centro de su vida. Supo que al Señor se llega por la intercesión de su Madre y Madre nuestra. Siguió el ejemplo de Cristo y se aferró a su cruz como tabla de salvación.

Los hizo en su labor como trapense y como adorador nocturno. Es esta segunda faceta la que celebramos los adoradores. Tener a san Rafael Arnáiz Barón, Santo Adorador Nocturno de la Sección de Oviedo.

Con esa finalidad nos reunimos un gran número de adoradores/as en la Iglesia de San Tirso El Real de Oviedo, por ser el “Dies Natalis”, para ello celebramos la Eucaristía, presidida por nuestro Consiliario D. José Luis González Vázquez y concelebrada por el párroco D. Ángel Rodríguez Viejo.

Durante la homilía D. José Luis, nos dijo: “En el clima festivo de la Pascua de Resurrección; hacemos memoria de san Rafael, y lo hacemos en esta Iglesia de San Tirso El Real, en la que durante el tiempo de su pertenencia a la Adoración Nocturna de Oviedo, contempló y adoró el misterio de Cristo que se revela en el Sacramento del Altar y que nosotros celebramos en este atardecer”.

Continuó: “Este es el mensaje que san Rafael nos ofrece con el testimonio de su vida. Quiso ser discípulo de la Cruz para poder participar en la Gloria de Cristo Resucitado”.

Una vez finalizada la Santa Misa, tuvimos la oportunidad de Venerar la Reliquia del Santo. Reliquia que nos fue donada por el Padre Alberico, vicepostulador de la causa de Canonización de san Rafael de la comunidad trapense de San Isidro de Dueñas. Comunidad que está muy presente en el corazón y en la oración de los adoradores que encabezados por nuestro Presidente Diocesano D. Efrén Díaz Lastra, nos reunimos para celebrar el “Dies Natalis” teniendo también presente en nuestro recuerdo a los adoradores, Beatos Mártires de Nembra. 

JOSÉ MANUEL MIRANDA ALONSO